Lunes,15 de junio. Quedan cincuenta y tres semanas para las oposiciones de 2027 y tan solo cinco dÃas para el dÃa clave de las oposiciones de 2026. Desde aquà nuestro saludo cordial a quienes preparan esta prueba. En Opolengua comenzamos la semana con la solución del ¡Ponte a prueba!, ese acertijo ameno con el que desde 2015 queremos resultar de utilidad a las valientes y esforzadas personas que preparan las oposiciones de Lengua Castellana y Literatura en su decisiva prueba del comentario de texto.
El viernes indicábamos que la obra elegida era difÃcil que apareciera en las oposiciones, pues su género no se ha prodigado en las mismas y su autor, además, siendo un poeta grandioso, no tiene un hueco claro en el temario, pues no aparece generalmente en el tema 47 más que como una mención y tampoco entra en el tema 51. En todo caso, como decÃamos, era un texto que sà servirÃa para ver los conocimientos literarios de un aspirante, por lo que, si yo fuera presidente de tribunal (que no lo voy a ser nunca), lo podrÃa poner perfectamente.
Y el reto más importante que plantea un texto, que es el de la comprensión y el de su adscripción a un movimiento, época y género, ha sido contestado con acierto, como siempre, en nuestra página de Facebook de opolengua.com, por nuestras seguidoras. Y asà nuestra amiga Eva López Santuy acierta con el género patriótico y lo sitúa acertadamente en la época áurea, MarÃa Pilar Carbonero Muñoz precisa más el siglo y Cris AlrÃo añade a esto una triada de poetas entre los que está, efectivamente, el autor del soneto. Asà que, ¡enhorabuena a todas ellas y ojalá que el dÃa D tengan el mismo cierto!
Y es que efectivamente, se trataba del Soneto LVI publicado en Algunas obras de Fernando de Herrera (1582) del propio Fernando de Herrera, el Divino (1534-1597). En este soneto, dedicado al emperador Carlos I exalta su figura y enaltece sus victorias contra los turcos y las obtenidas en Italia, Francia y Alemania.
Y nada más por hoy. Feliz semana de estudio.
Saludos y ánimo.
Temiendo tu valor, tu ardiente espada,
sublime Carlo, el bárbaro Africano,
y el bravo orror del Ãmpetu Otomano
l’ altiva frente umilla quebrantada.
Italia en propria sangre sepultada,
el invencible, el áspero Germano,
y el osado Francés con fuerte mano,
al yugo la cerviz trae inclinada.
Alce España los arcos en memoria,
y en colosos a una y otra parte
despojos y coronas de vitoria;
que ya en la tierra y mar no queda parte,
que no sea trofeo de tu gloria,
ni le resta más onra al fiero Marte.




