Un testimonio encantador sobre las oposiciones de Lengua
Es harto evidente que Amaya es escritora. Y de las buenas. De casta le viene al galgo. Creo que su testimonio es el más original que hemos publicado en www.opolengua.com y como le dije a ella el otro dÃa, a mà me ha encantado y, a la vez, me ha emocionado. Ha traÃdo a Opolengua el mundo que, por su formación y experiencia, conoce bien y pronto lo llevará a los institutos andaluces.
Me ha encantado porque su relato es una alegorÃa basada en el mundo que ella conoce bien y está muy bien escrito. Es un relato que tiene su suspense, su lógica interna, su estructura y, como no, sus guiños, sus excelentes recursos y resortes literarios. Es una pequeña obra de arte, una miniatura lingüÃstica que nos muestra una parte del talento de su autora. Hasta la foto tiene arte y encaja perfectamente con el relato. Obviamente, esta pequeña pÃldora nos debe conducir a conocer mejor su obra literaria.
Me ha emocionado porque las palabras que dice sobre mà y sobre nuestra manera de preparar las oposiciones de Lengua son muy generosas.
Sevilla tiene un color especial
Amaya nos escribió hace un tiempo. VivÃa en Viena con su familia y todos querÃan volver a España, a Sevilla. La luz y el olor de Sevilla no se olvidan nunca y son un irresistible imán. Esto me recordó otras opositoras que también sintieron esa llamada de Hispalis en el pasado y que, como ella, lo han acabado consiguiendo. Ojalá sean muchas más las que logren volver a la patria en el futuro.
La originalidad de Amaya en las oposiciones de Lengua
Desde el principio vi que Amaya era una persona muy especial y que su travesÃa iba a resultar original y sorprendente porque tenÃa una fuerte personalidad que querÃa aplicar a todos los elementos de las oposiciones de Lengua y muy especialmente a su programación, que era verdaderamente ambiciosa e incluso arriesgada. Como siempre (y vale el caso también de RocÃo Manzano), yo respeto profundamente la personalidad de la opositora porque creo que la programación ha de ser una emanación de la misma a la que hemos, simplemente, que apoyar y sostener con la estructura legal y realista que la haga posible. Este fue el caso de Amaya y su propuesta resulto triunfadora.
La exitosa travesÃa de Amaya en las oposiciones de Lengua
La de Amaya una plaza que a mÃ, como todas, me ha sabido a gloria. Durante este tiempo de contacto constante con Amaya he sabido de sus hijos, de su marido, de su padre, de su familia… Y de sus aventuras y desventuras, que han sido realmente espectaculares. Por eso y dadas las circunstancias especiales que luego se dieron en toda España en las oposiciones de Lengua 2025 (y que muchos opositores han vivido este año) su travesÃa, que ya habÃa adquirido el valor de lo original y de lo sorprendente, llegó a lo artÃstico. Leyendo su relato me he recordado, como ella dice, como la humanidad, esperando en la tierra, el resultado de la misión. Es una sensación muy bien explicada que he sentido centenares de veces.
El sistema de enseñanza andaluz gana una docente que ama genuinamente, y desde niña, la literatura, conoce por oficio sus recursos y, seguro, va a transmitir ese amor y esa sabidurÃa a sus alumnos. Necesitamos escritoras dando clases de Lengua. Asà que le damos la enhorabuena a ella y nos la damos a todos nosotros.
Y ya, sin más, su relato. Gracias.
Cosmotestimonio
—Aquà Alfa Delta Sierra 1, ¿me recibes? [≈ Interferencia≈] ¿Me recibes? Corto y camb… [≈ Interferencia≈]
Un mensaje en una botella.
–Aquà Bravo Echo 6: te recib [≈ Interferencia≈]. ¿Algún [≈ Interferencia≈]?
La inmensidad delante, detrás, por todos lados. La angustia de no pasar bien el mensaje; la belleza que se despliega sin lÃmites. Tanto, que asusta.
De las similitudes entre las oposiciones de Lengua, la navegación marÃtima y la espacial
Esto es opositar: navegar (Eduardo hace bien en usar el barco, la travesÃa, como metáfora) por un espacio inabarcable, sin remos y con oleaje. Tú contra los elementos. O si navegas por el espacio exterior, es decir en medio de la NADA (con lo que ello conlleva), se trata de una lección de humildad y sacrificio, dos virtudes que desarrollan los astronautas cuando practican un paseo espacial para arreglar cualquier chirimbolo de la Estación Espacial Internacional. Continuemos con lo del astronauta, pues aunque (spoiler) nunca he subido «allà arriba», sé algo más del tema.
¿Por qué se hace la gente astronauta?
¿Por qué se hace la gente astronauta? Por idealismo. Quizá, también, por curiosidad, afán cientÃfico y de trascendencia. No conozco a ningún astronauta que se apuntara a las pruebas de selección por el sueldo que pagan o por la «comodidad» del oficio; cada hora que están ahà afuera les carcome los huesos. A todos les va un poco el riesgo, pero no son yonquis de la adrenalina sin más (esos hacen balconing). Simplemente, están dispuestos a asumir los peligros que implica la exploración espacial para hacer avanzar nuestro conocimiento del cosmos. Tiene que ver con la evolución de la humanidad (o eso piensa la mayorÃa), y lo hacen «por la causa».
¿Por qué me lance a preparar las oposiciones de Lengua?
Estas razones, más o menos, son las que me movieron a mà a opositar, y sospecho que son las que incitaron a la mayorÃa de doctonautas que hoy ejercen en los centros públicos de enseñanza. Ser docente de la pública es un trabajo increÃble, en el que puedes marcar la diferencia para una serie de alienÃgenas pequeños, desorientados y revoltosos, y en el que puedes descubrir e incluso producir tesoros (rescatar a alguien del absentismo, hacer crecer la sensibilidad lectora en los más reacios, mostrarles su potencial) que pueden cambiar –acumulativamente– el rumbo de nuestra especie. Bueno, a veces los aliens muerden, cierto.
Y es que lo más difÃcil, pero a su vez lo más bonito, de la pública, es que se trata de una misión abierta. Su nave nos transporta a todos, exploradores y marcianitos, con nuestra singularidad a cuestas. La pilota la Administración, especie claramente exoplanetaria cuyos designios nadie ha logrado descifrar aún, pero… volvamos al tema.
Ser docente de la pública es un privilegio
Asà pues, ser docente de la pública es un privilegio, pero para conseguirlo hay que opositar. Y para eso se necesita, como para cualquier tarea muy especializada, un alto grado de preparación.
¡Ojo! Años y años de estudios no bastan. Esto requiere un entrenamiento especÃfico, que solo ciertos maestros están en condiciones de proporcionar. Y ahà es donde entran en juego Eduardo y la preparación que ofrece Opolengua.
Mi contacto con Eduardo y el Curso Opolengua Oro 2025
Yo habÃa estudiado un máster en el extranjero, habÃa hecho un doctorado con mención internacional y habÃa escrito tres libros. Hablo cuatro idiomas, vivo rodeada de académicos y siempre me ha gustado estudiar. Nada de esto me habrÃa dado (aunque sà ha ayudado para los méritos) la plaza. Por suerte, decidà buscar asesoramiento y contacté con Eduardo para hacer el Curso Opolengua Oro 2025. Empecé en septiembre de 2024 y me zambullà a fondo en el trabajo. Tuve la fortuna de poder dedicarme por entero a la oposición a lo largo del curso pasado: si yo fui doctonauta durante diez meses, mi marido fue el malabarista (trabajo, tres niños, recados, etc.). ¡Pobre!
Yo no era filóloga de formación
Al no ser filóloga de formación, tenÃa muchas lagunas y dudas. Cuanto más avanzaba, más crecÃan las lagunas, pues iba descubriendo todo lo que aún ignoraba. Muy agobiada, el cénit de dificultad me lo encontré de bruces el 17 de diciembre de 2024. HabÃa salido a correr y, mientras lo hacÃa, me estaba metiendo mucha presión porque lo habÃa dejado todo para opositar. En concreto, la escritura. También habÃa invertido tiempo y dinero en el máster y en la preparación y me estaba diciendo a mà misma que no podÃa fallar-no podÃa fallar-no podÃa fallar-y-no podÃa fallar cuando ¡pum!: no vi un coche al cruzar la calle y este me atropelló.
Opositando se viven momentos muy duros porque a nadie le gusta que su destino dependa de tantos factores aleatorios sobre los que no se puede tener ningún control, como las bolas que salen ese dÃa, la gente que compite contigo en tu tribunal o la idiosincrasia de quienes leen tu examen y escuchan tu defensa. En mi caso, esa ansiedad acabó en una fractura múltiple del pómulo y una prótesis de titanio que sujeta el desaguisado. De doctonauta pasé a ciborgprofe.
El accidente me hizo tomar conciencia de mis lÃmites y me ayudó a redefinir mi ritmo de trabajo.
El accidente me hizo tomar conciencia de mis lÃmites y me ayudó a redefinir mi ritmo de trabajo. La ansiedad reapareció a veces (sobre todo al final), no voy a engañar a nadie. Pero durante un tiempo pude distanciarme del estudio y, al volver a él, conseguà ser más pragmática e ir a lo importante.
De cómo acaba mi cosmotravesÃa opositora-espacial
No obstante, el mayor acierto, sin duda, fue recurrir a Opolengua. No estuve sola en ningún punto del camino, y Eduardo tiene una especial habilidad para «estar ahû siempre y sin embargo ser discreto y funcional. Siguiendo con la metáfora espacial, él es el ordenador de a bordo, del que el astronauta lleva una interfaz en la muñeca, para no perderse.
Pero no es solo eso: también es el traje con sus muchas capas, que te protege del vacÃo; es la maqueta de los paneles exteriores de la nave, con la que tú te entrenas antes de salir a repararlos de verdad; es la piscina que simula las condiciones gravitatorias de la prueba y el piloto del vuelo parabólico que te lanza en picado para darte unos segundos de ingravidez; también es la máquina que rueda y te voltea sin parar hasta que tu estómago logra resistir la fuerza del despegue; es el instructor puntilloso que te hace repetir los chequeos de seguridad hasta que los automatizas y los realizas hasta en sueños; es la cuerda que te une a la nave y la mochila propulsora por si la cuerda se rompe; es la humanidad entera, allà abajo, expectante por conocer el resultado de tu hazaña y, sobre todo, es Houston.
Un auténtico Control de Misión permanentemente conectado para ofrecerte, a ti, toda su experiencia, que es inmensa.
Si te lanzas al espacio, él te llevará a buen puerto seguro. Disfruta del camino y, por supuesto, mira antes de cruzar.


